La doble falta más querida 

“Llama al director del torneo y dile que los eche”. Cuando Tomás Barrios le dijo eso al juez de silla en la Final del Futuro de Valledupar pensé que perdería. Estaba sacado, nervioso, irascible. El contexto de esa frase era en la parte final del tercer set, en el que el público colombiano estaba eufórico porque su jugador estaba cerca de dejar el trofeo en casa. 

El tema, para mí, era tratar de convencerme del cómo podía perder ese partido. Barrios es más técnicamente que Daniel Galán. Mucho más. Y estaba 4-0 arriba en el tercero fácil, con un rival que lo único que hacía era mirar el piso. 

Galán lo más cerca que había estado de ganar el partido fue en el 3-3 del segundo cuando todo seguía parejo. Luego sacó 3-4 y fue quebrado y en el 3-5 falló una volea incomprensible que significaba recuperar el break. Ya no estaba en la cancha y Tomás cada vez jugaba más suelto. 

El score era 4-6, 6-3 y 4-0 hasta allí. Y podría haber sido distinto si pensamos en que el chillanejo vencía 4-1 en el set inicial. Galán sirvió y ganó su primer juego en la manga definitiva de forma sencilla, quizás porque Tomás pensaba en que tenía dos quiebres de ventaja. En unos minutos era uno, pero daba igual, seguía arriba 4-3. 

Sostuvo en el octavo game y el local le puso presión con el 5-4. Llegaba -ahora sí- el momento de cerrarlo. Partió horrible. 0-40 en un abrir y cerrar de ojos. Pero, el tipo con temple salvó los tres puntos de quiebre y pasó de largo hasta tener un match point que no pudo concretar. Sin embargo, se le presentó otro. “Ahora sí”, pensé. Pero tampoco. Y de estar a nada de ganarlo, se encontraba 5-6 abajo obligado a ganar su servicio para ir al Tie Break. 

40-15 arriba estaba pero el colombiano tampoco quería soportar más los 40 grados de calor y quería irse a casa luego con el trofeo en las manos. Y quedó con punto de campeonato, algo imposible de pensar en el comienzo del set. Barrios lo salvó con categoría y se fueron al desempate. 

Siete puntos ganados por los servicios y 4-3 Tomás adelante, sirviendo Galán. Primer intento, ancha. Segundo, en la red. “Vamos hueon!”, dije y probablemente unos cuantos más que estaban viendo el partido y recibieron el saludo de la famosa Tatiana. 

Después el local ganaría su otro saque pero no importaba porque Barrios tenía dos saques para (por fin) cerrarlo. Ganó el primero y en el siguiente hasta el profe de tenis que terminó comentando con resignación lanzó un “lo cerró” pero el remache de Tomás se fue a la red, idéntico a otro unos juegos atrás. A volver a sufrir. 

Finalmente y después de un infinito rally que se terminó con la última derecha cruzada de Barrios sin fuerzas se terminó. Después de dos horas y 28 minutos, en las que aguantamos diferentes “comentaristas” lanzando conceptos obvios y otras cuantas entrevistas, el de Chillán levantó los brazos, tirando la raqueta al suelo, y yendo casi a la rastra a saludar a su contrincante.

Se sentó, la famosa Tatiana lo fue a buscar para entrevistarlo y entre lo picado y cansado que estaba, Tomás no la pescó. Es que había que recibir el trofeo y viajar a Manizales, porque esto acá no para. En dos semanas será el 390 del mundo, aún así no está conforme. Se acaba el torneo con la lengua afuera y se ganó por un detalle, por una doble falta que debe ser la más querida. 

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